MICROBIOTA | Qué es, funciones y mucho más

MICROBIOTA | Qué es, funciones y mucho más

¿Sabías que en nuestro interior habita un complejo y diverso ecosistema compuesto por miles de tipos de bacterias diferentes, las cuales contribuyen en muchos niveles de nuestra fisiología y sus alteraciones pueden tener como consecuencia que enfermemos? ¿Crees que éstas bacterias pueden verse influidas por nuestro estilo de vida? En éste artículo nos vamos a adentrar un poco en un mundo interesante y sorprendente: la microbiota.

Según define la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)1, el término microbiota se refiere al conjunto de microorganismos (bacterias, hongos, virus y parásitos) que residen en nuestro cuerpo. Éstas pueden tener tres tipos de relación con nosotros:

 

  • Comensales.  “Que comparten mesa”, es decir tienen una relación en la que no hay ni provecho ni perjuicio.
  • Mutualistas.  Cuando su interacción se traduce en un beneficio mutuo.
  • Patógenos. Cuando la interacción entre las bacterias y el individuo conlleva un perjuicio para el segundo.

 

Existe otro término muy interesante, que en ocasiones se utiliza como sinónimo de microbiota de forma inexacta: el microbioma. Éste concepto no sólo se refiere a los microorganismos, incluye también sus genes, el hábitat y las condiciones ambientales de los mismos.

 

El ser humano presenta diversos microbiomas, como el cutáneo, oral, respiratorio, y vaginal-urinario, sin embargo, el más complejo, diverso y numeroso es el que se asocia al aparato digestivo.

 

¿Dónde habitan éstas bacterias? El ciego, un segmento de nuestro colon, posee la mayor densidad de microorganismos de nuestro cuerpo con más de mil especies de microorganismos diferentes: bacterias, hongos, aqueas, protozoos, virus y otros organismos. Éste auténtico mundo interior tiene un comportamiento simbiótico y mutualista, siendo imprescindible para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Este ecosistema, en el cual las proporciones entre diferentes especies son clave para su correcto estado, tiene como función prevenir la colonización por otros microorganismos patógenos, ayudar a digerir los alimentos, producir vitaminas B y K, así como estimular el sistema inmune.

 

Hay dos interacciones muy interesantes a citar sucintamente, por un lado con el sistema inmunológico, habiéndose relacionado alteraciones autoinmunitarias asociadas a disbiosis (cambio en el funcionamiento o en la composición de la microbiota), lo cual nos hace ver el importante diálogo mutualista entre la microbiota y el organismo; por otro lado, la interacción de éstos gérmenes con las más de 500 millones de neuronas que hay en el aparato digestivo, ha hecho que se adopte el término de eje cerebro-intestino. Ésta interacción, mediada por el sistema nervioso parasimpático, provoca alteraciones en los neurotransmisores cerebrales (los “mediadores bioquímicos” en nuestro cerebro envueltos en la actividad neuronal), describiéndose cambios en el comportamiento en animales no humanos2. Éste es un campo de investigación apasionante, sobre todo cuando se traslade a modelos humanos.

RELACIÓN ENTRE LA MICROBIOTA Y LA SALUD

Posiblemente, os estéis preguntando ¿y qué puede hacer que nuestra microbiota cambie? ¿hasta donde puede afectar a mi salud? Pues bien, es otro tema interesante.  La microbiota intestinal, como cualquier órgano, puede experimentar cambios producidos por múltiples factores externos. Éstas bacterias tienen una notable resiliencia, recuperando su estado natural tras la agresión del factor externo, pero, en ocasiones, una perturbación fuerte o prolongada en la microbiota puede provocar cambios irreversibles en composición o funcionamiento, lo que hemos definido previamente como disbiosis.

Las implicaciones de éstas disbiosis son importantes, tanto en el sobrecrecimiento de bacterias patógenas, como la notablemente famosa colitis pseudomembranosa por Clostridium difficile, asociada al uso de antibióticos de amplio espectro (es decir, aquellos que no solo afectan a las bacterias patógenas, si no a toda la microbiota) o aquellas descritas en la enfermedad inflamatoria intestinal. Tal importancia tiene ésta alteración, que para éstas dos enfermedades se ha practicado trasplantes de microbiota fecal (es decir… transplantes de heces de donantes sanos… si, tal y como suena) con éxito para la colitis pseudomembranosa, pero sin evidencia científica para el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal3.

Diversos factores, como la edad, el parto, amamantamiento o uso de fórmulas en la infancia, grupo étnico, ejercicio físico, consumo de alcohol y exposición a antibióticos pueden influir en la microbiota intestinal4.

Uno de los factores más influyentes es la dieta, habiendo claros indicios que la dieta vegana influye sobre la biodiversidad de nuestra microbiota intestinal.


DIETA VEGETARIANA/VEGANA Y MICROBIOTA

Ciertamente, es complejo explicar cómo influye la dieta a la microbiología intestinal, diversos estudios 5, 6 nos indican que la proporción de algunas bacterias en el intestino de las personas vegetarianas y veganas varía en relación con los omnívoros. Esto puede llegar al punto, según el estudio de Zimmer et al, en el que haya menos proporción de Escherichia coli (un patógeno conocido ampliamente) en la microbiota vegana/vegetariana, no quedando claro del todo todavía si este factor puede considerarse protector.

 

Por otro lado, la relación entre la cuantía de diferentes familias también puede verse afectada 7, de forma que la relación entre Bacteroidetes y Firmicutes, dos familias bacterianas, está relacionada de una forma inversamente proporcional con la obesidad y el aumento de riesgo vascular, es decir, cuando se instaura una dieta hipocalórica a un paciente obeso, el índice Bacteroidetes/Firmicutes aumenta, disminuyendo a su vez dos marcadores de riesgo cardiovascular: LDL-colesterol (el colesterol “malo”) y la hemoglobina A1c (un marcador que utilizamos para diagnóstico y seguimiento de la diabetes mellitus).

Por otro lado, hablando de riesgo cardiovascular, algunos estudios8 nos sugieren que un metabolito (es decir, sustancias que se producen en el proceso de metabolización de un producto) de la L-carnitina, conocido como TMAO (trimetilamina-N-óxido), rico en la carne roja, puede ser un promotor de la arterioesclerosis, estando disminuido en la población vegana y vegetariana. Una vez más, son estudios que podrían servirnos de base para estudios con mayor población para obtener una evidencia científica sólida.

 

En resumen, la microbiota intestinal constituye todo un complejo universo dentro de nosotros, el cual está influido por nuestro estilo de vida. Cada vez hay más evidencia de su relación con los procesos de salud y enfermedad. Está en nuestra mano, mediante una vida sana y activa, mantener y cuidar su homeostasis lo cual influirá en una mejor calidad de vida.

 

En próximos artículos veremos qué circunstancias afectan negativamente a la microbiota y cómo mejorar su salud, datos interesantes y curiosos sobre el mundo de las bacterias y mucho más.

 

 

Bibliografía.

  1. Alarcón Cavero T, et al. Microbiota. 59. Procedimientos en Microbiología Clínica. Cercenado Mansilla E, Cantón Moreno R (editores). Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). 2016.
  2. Forsythe P, Bienenstock J, Kunze WA. Vagal Pathways for Microbiome-Brain-Gut Axis Communication. Microbial Endocrinology: The Microbiota-Gut-Brain Axis in Health and Disease. New York: Springer; 2014:115-133.
  3. Imdad A, et al. Fecal transplantation for treatment of inflammatory bowel disease. Cochrane Database of Systematic Reviews 2018, Issue 11. Art. No.: CD012774. DOI: 10.1002/14651858.CD012774.pub2.
  4. Wong, et al. Impact of vegan diets on gut microbiota: an update on the clinical implications. Tzu Chi Medical Journal 2018; 30 (4): 200-203.
  5. Zimmer J, et al. A vegan o vegetarian diet substantialy alters the human colonic faecal microbiota. Eur J Clin Nutr 2012; 66: 53-60.
  6. Ferrocino I, et al. Fecal microbiota in healthy subjects following omnivore, vegetarian and vegan diets: Culturable populations and rRNA DGGE profiling. PLoS One 2015;10:e0128669.
  7. Ley RE, et al. Microbial ecology: Human gut microbes associated with obesity. Nature 2006;444:1022‑3.
  8. 8.Wang Z, et al. Gut flora metabolism of phosphatidylcholine promotes cardiovascular disease. Nature 2011;472:57‑63.
  9. Koeth RA, et al. Intestinal microbiota metabolism of L‑carnitine, a nutrient in red meat, promotes atherosclerosis. Nat Med 2013;19:576‑85.

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